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Cuento

La Enfermera

¡A la enfermera Rosa Carvajal la llaman de portería!
La enfermera al oir el llamado dejó lo que estaba haciendo en ese instante y mientras caminaba hacia la porteria , se preguntaba ¿Quién será?. No quiso preocuparse, pues tenía dicho en su casa que sólo en caso de urgencia la buscaran en el hospital.
Se acercó al mesón de la portería y preguntó: ¿Quién me busca?. El encargado le señaló a un sujeto flaco y alto instalado en el escaño de la entrada. Rosa se acercó a él tratando de descubrir quién era. El sujeto en cuestión al verla aproximarse, se levantó y cortésmente le tendió la mano, al tiempo que le decía: "Es usted la enfermera Carvajal?. Así es respondió ella.

- Perdone que le quite un poco de su tiempo, pero es muy importante para mi hablar con usted. Quizás no me recuerde. Hace cinco años atrás, más o menos, yo estuve internado en el servicio de urgencia, bastante grave por una bala en mi estómago.
Rosa trató de recordar y, con cierta impaciencia respondió
-Mire, no recuerdo y estoy bastante ocupada por lo que le ruego, que si es un trámite se dirija a la oficina de partes.
El hombre respondió rápidamente: no se trata de un trámite. Yo sé que usted ha atendido a mucha gente, pero trate de recordar. Yo era un delincuente que trató deahorcarla si no me dejaba salir. Yo quería escapar del servicio de urgencia, porque estaba metido en un lío con la policía. Rosa Carvajal entrecerró los ojos y como en un torbellino acudieron a su mente los recuerdos.
- Si, dijo debilmente, creo recordar. Yo lo atandía por las noches. Usted había llegado en estado agónico a la Posta. Tenía comprometido todos los puntos vitales. Se hizo un gran esfuerzo con usted para extraerle la bala y quedó en la UCI, con los más extremos cuidados. Había que vigilarlo y cuidarlo bien día y noche. Yo lo hacía de noche. Su su estado era sumamente delicado.
-Efectivamente , dijo el hombre, pero lo único que yo quería era salir de allí. Estaba desesperado, no sabía lo que me esperaba al recuperarme, si es que me recuperaba. No se cuántos días sobreviví y, a pesar de mi estado, mi único deseo era escapar. Y una noche en que usted se descuidó la ataqué y le puse una funda alrededor del cuello amenazándola con ahorcarla si no me llevaba a la salida.
- El hombre calló, mirándola.
-Rosa estaba atónita, ante aquellos recuerdos. Ahora lo veía todo. Ese hombre siniestro tratando de ahorcarla y, sin la menor posibilidad de pedir ayuda. Recordó lo difícil de su situación. Como pudo trató de convercerlo de que salir era imposible. No porque no pudiera hallar la salida, sino porque el hacerlo era prácticamenteun suicidio para él. Con la voz entrecortada trató de convencerlo de lo imposible de su acto y le habló: "Yo sé que usted puede matarme si no hago lo que dice, pero tiene que entender que su estado no le permite siquiera caminar. Ahora mismo dehacer este esfuerzo se está perjudiccando. Es imposoble que usted pueda salir a lapuerta siquiera. Estoy completamente segura que en este mimento está sangrando y una hemorragia en sus condiciones lo puede llevar a la muerte en pocos minutos. Yo no sé por qué se ha llegado a esta situación, pero su vidaesmás importante que la mía. Puede ahorcarme si quiere, pero no lo llevaré a la salida. Debe pensar en usted, en su estado crítico. Tiene que quedarse en el hospital y recuperarse. Nuestro deber es cuidarlo, ayudarlo a mejorar. debe volver a su cama inmediatamente. Yo no diré nada a nadie."
Rosa estaba estremecida con los recuerdos. El hombre habló: "recuerdo perfectamente sus palabras, aunque estaba decidido a todo, al escucharla en esas condiciones pensé en muchas cosas. En lo que habíasido mi vida hasta ese momento.La infancia, mis padres, el deseo de ser alguien en la vida, los amigos, la cesantía, los malos amigos, la sociedad y usted que me decíaquemi vida era importante y yo estaba a punto de matarla. No sé exactamente que sucedió en ese instante. Sólo recuerdo que desperté en la cama y usted seguía a mi lado. "Lloraba ", dijo Rosa, yosentí que usted aflojaba la funda alrededor de mi cuello y eso era señal que habíaentendido mi mensaje. Luego lo vi tambalear y desvanecerse. Como pude lo dejé sobre la cama y salí desesperada a pedir ayuda. Usted se estaba desangrando. Lo dejé en manos especializadas y salí temblorosa en busca de un café.

Al rato volví a saber de su estado. El doctor que lo había atendido me preguntó que es lo que había ocurrido. Le conté medianamente que usted había querido levantarse por alguna razón que yo desconocía y yo lo había encontrado tirado en el suelo. El doctor me reprendió diciendo que yo debía estar vigilante y atenta a cualquier situación de peligro que usted tuviera y se fué. Al quedarme sola no pude evitar largar el llanto.Lo que recién había sucedido no era muy común en el hospital.
-"Creo que nó" dijo el hombre, creo que fue su llanto el que me hizo volver en si, al verla allí en esa sala del hospital, llorando. Sentí un arrepentimiento que nunca había sentido antes.
"Buen susto me hizo pasar " dijo Rosa. Menos mal que ahí terminaba mi turno. Volví a la semana siguiente y usted ya no estaba. ¿Qué pasó?
-Estuve varios días en observación y luego me trasladaron a la enfermería de la cárcel. Al salir delhospital pregunté quién era usted. Esla enfermera Rosa Carvajal me dijeron.

De ahí siguió mi juicio y luego a cumplir mi condena. Felizmente no fuemuy dura. No estaban todos los antecedentes claros en mi contra.
salí después de un año y eso es lo que vine a decirle , que no volví a delinquir. La gente cuando piensa en el delincuente, cree que algo nos falla en la cabeza, pero uno delinque por muchas razones. La cuestión es que busqué trabajo, me casé y tengo un hijo. Y es con mi familia que ahora vine a verla. Están afuera... permiso.

La enfermera Rosa Carvajal se sentó pesadamente en el escaño de la entrada. Le bajaron deseos de llorar pero se contuvo. Trataba de explicarse las cosas de la vida. En su larga vida profesional como enfermera se había visto enfrentada a muchas situaciones curiosas, pero esta... El hombre apareció con una mujer que llevaba un niño pequeño en sus brazos y, el traía un sencillo ramo de flores.
Esta es mi familia le dijo y estas flores son para darles las gracias que nunca pude dárselas anteriormente. Quiero que sepa que mi familia conoce esta historia y que la encontramos a usted una mujer muy valiente y además a muy buena. Usted es una buena persona.
¿No es así?, dijo el hombre dirigiendose a su mujer. Sí, dijo ella, usted es parte de nosotros. Graciasa usted él no volvió por sus malos pasos y ahora tiene su familia.
Perdone si le hemos quitado un poco de su tiempo, dijo el hombre, pero era muy importante para mí darles las gracias. De todo corazón señora muchas gracias y dejando el ramo de flores en sus manos, se despidieron rapidamente. Rosa carvajal se sentó nuevamente en el escaño de la entrada y llevando las flores a su rostro , dejó brotar las lágrimas dulcemente, suavemente sin pensar en nada... sin pensar en nada.

 

El Bototo
Pedro LLahuecuy
La Enfermera
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© JORGE YAÑEZ CHILE 2012.Ultima modificación: 08-May-2014 11:55
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