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Poco se supo en el norte
de una tragedia en el sur
lo sanguinario del cóndor
hizo escapar al huemul.
Anduvo triste y perdido
herido su corazón
al ver a la fuerza bruta
doblegando la razón.

El animal de mi cuento soy yo mismo camarada
recuperando mi trote por tierras escandinavas.
Me traje conmigo el sol, mi vieja y los chiquillos
el frío nos recibió cortando como un cuchillo.

Después fueron las palabras amables brindando ayuda
que de bien poco te sirven si traes tanta amargura.
Yo siempre tuve un oficio y una plata bien ganada
para descubrir ahora que aquí, no sirvo de nada.

Me dolió tanto mi vieja en esos primeros tiempos
lo tierno de tu mirada y tu terrible silencio.
Y tu lograste entenderme, pero estaban los pequeños
si poco sabían de nada, había que luchar por ellos.

A donde volvía los ojos iba encontrando emigrantes
dónde encontrar a un amigo si aquí nadie entiende a nadie.
Amanecía más tarde y oscurecía temprano
un invierno largo, largo… y un poquito de verano.

Dicen que los trools cultivan el verde bajo la nieve
yo siempre esperando el sol y afuera llueve que llueve…
En mi país de montañas, de mar y de cordillera
se viene de norte a sur cantando la primavera.

Y ahora clavado aquí con clavos de circunstancia
pero guardo la esperanza de volver a mi país.
Porque yo soy una parte de un entero repartido
sólo podré completarme allá, en mi Chile querido.

Porque yo tengo un lenguaje, porque yo tengo un olor
porque yo tengo un color, porque yo tengo un paisaje.
Y aquí yo soy mano de obra de un pueblo que no me integra
aquí soy cabeza negra consumiendo lo que sobra

Poco se supo en el norte…….

Para todos es lo mismo Para cualquier inmigrante
dejamos la vida atrás, creyendo ir adelante.
Los pueblos son de la tierra de donde son sus mayores
aquí si tú das la vida, no esperes que alguien te llore.

Quizás, me logre entender, algunos de mis paisanos
si es que tiene la conciencia de mirarme como hermano.
Soñamos mirando el sur y este tiempo que no pasa
como una sombra rota que se alarga, que se alarga…

Cuantas noches sin dormir, esperando que amanezca
apurando el nuevo día que trae noticias frescas.
Aye,r me llegó un amigo y he corrido a preguntarle
si es cierto que en Mapocho no se borran los murales.

Golondrinita viajera, si llegas a mi país
dale un abrazo bien grande a quién pregunte por mi.
Habrá que sangrar llorando sobre todos los proyectos
para darnos cuenta que el pueblo, actúa por sentimiento.

Y los sentimientos cambian cuando se va madurando
y si el pueblo se demora, hay que saber esperarlo.
Nosotros no somos cifras, menos carne de cañón
si afuera hay una consigna, adentro hay un corazón.

Si el cóndor me tiene herido, más me duele, mucho más
topar con otro huemul que pasa sin saludar.
El amor por nuestra gente no es a gritos destemplado
pero debe dar la cara, quién se dice enamorado.

No quisiera despedirme, sin expresar gratitud
a muchos escandinavos que entienden a los del sur.
Y cuando vuelva a mi Chile, porque se que así será
me llevaré un Tak, taksomiket y allá lo voy a sembrar.

 

 

© JORGE YAÑEZ CHILE 2012.Ultima modificación: 08-Jun-2013 15:13
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